Acogida de Jóvenes Sin Hogar
Las personas sin hogar también son jóvenes y están formadas. La crisis económica, combinada con una red de apoyo deficiente, ha aumentado el número de jóvenes sin recursos que acuden a albergues y centros de acogida en busca de alojamiento y ayuda.
La realidad común en todos los casos es la falta de apoyo, de redes y de una familia que pueda cubrir las necesidades más básicas en la transición a la vida adulta. La mayoría cuenta con familiares, pero estos no pueden apoyarles, ni tampoco los jóvenes quieren preocuparles en la distancia sobre su situación real, como en el caso de los jóvenes inmigrantes. En otras circunstancias, las relaciones con los familiares son buenas pero puntuales o bien se registran medidas de alejamiento.
La fundación Dídac Sánchez trabajará para dar apoyo a jóvenes sin hogar, que se encuentren en las circunstancias anteriormente mencionadas, ofreciéndoles las herramientas y las soluciones más factibles según la situación personal de cada uno de ellos, con el objetivo de lograr un desarrollo personal efectivo que les permita en un corto plazo de tiempo, seguir el camino de la vida sin la necesidad de apoyos externos.
La fundación Dídac Sánchez trabajará para mejorar los siguientes puntos
Identificamos tres grupos principales de jóvenes en situación de vulnerabilidad:
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Los procesos migratorios suponen el desplazamiento de menores o jóvenes inmigrantes no acompañados que viajan sin sus familiares persiguiendo el sueño europeo, con expectativas de lograr un empleo y poder colaborar con su familia en su país de origen. Al ser menores de edad, no pueden trabajar, carecen del permiso de trabajo o bien de oportunidades laborales. Pasan al sistema de protección de menores hasta que cumplen su mayoría de edad, pero una vez que alcanzan los 18 años, la situación de vulnerabilidad se mantiene. La fundación Dídac Sánchez colaborará con el desarrollo de iniciativas educativas laborales, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad una vez salen del sistema de protección de menores.
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Los jóvenes extutelados son otro grupo de riesgo. Una vez que cumplen la mayoría de edad sin haber desarrollado las competencias necesarias para la transición a la autonomía y a la vida adulta, carecen de un empleo y, por lo tanto, de recursos económicos propios o bien disponen de un trabajo remunerado muy precario e inestable.
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El tercer grupo de riesgo está compuesto por jóvenes que, por distintos motivos, han roto con sus redes de apoyo y/o familiares y, aunque no hayan pasado por los recursos de protección, se encuentran en situación de exclusión o vulnerabilidad.